Este programa empezó con la grabación
de un video comercial en el que las madres e hijos vendían al joven
como si se tratase de una Coca-Cola, a aquellas muchachas; y
muchachos en uno de los casos, de un chico homosexual de Bilbao
(claro, que no hay que mostrar homofobia, vamos a incluirlos en el
programa); que quisieran comprar el producto, digo, casarse con su
hijo, solo por la apariencia física.
Después ellos eligen a sus candidatas
d ella misma manera, tras su autoventa en el mercado matrimonial
patriarcal.
Me parece vergonzoso que permitan
emitir un programa semejante, que aberre de esta manera contra los
derechos y la intimidad de las personas, aunque claro, los pobres
aceptan ser esclavizados por los medios a cambio de su minuto de
fama.