Y es que este tipo de series no para de
vendernos el mismo prototipo de parejas entorno a unos estereotipos
ya asimilados como normales, miento, ya asimilados como obligatorios
para ser alguien y triunfar en esta sociedad.
Un día un iluminado intentó acabar
con esto elaborando una tele-serie en América Latina llamada “Beti
la fea”, donde la chica “fea” triunfaba y se ligaba al chico
más guapo y en consecuencia el mejor chico, solo por el hecho de ser
guapo. El problema vino en que la gente pensó que podía ser
posible, pero ¿qué les vendieron? Más de lo mismo, e incluso peor.
Al final esta chica resultó que como “fea” no pudo conseguir
nada, pero el día en que cambió su imagen, consiguió todo. Creo
que está más que claro el mensaje a estas alturas de la entrada.
Solo una puntualización final, Beti, la “fea”, era miss universo
caracterizada en “fea”, y luego le quitaron todas las
caracterizaciones para volver a ser el super bombón por el que todo
hombre debe morir. Lo que debe morir es este tipo de series
estereotipantes, ya no hablo de que tengan un tema central que vaya
más haya del entretenimiento de ganado, sino de acabar con estos
prototipos de hombres y mujeres y de sus relaciones como pareja.





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